domingo, 18 de septiembre de 2016

Suicidio en Venezuela
Probablemente todos alguna vez estuvimos al borde del colapso ante uno o innumerables problemas y sin hallar solución mencionamos frases como: “me quiero morir”, “necesito desaparecer”, “mi vida no tiene sentido”… Hay quienes solo se dejaron llevar por el inquietante desespero, mientras que otros realmente consideraron “el suicidio” como una salida. 

Los instintos de esas personas que integran este suceso lamentable a su lista de tareas pendientes, van acompañados de distintos acontecimientos, situaciones o episodios tormentosos que se van llevando a cabo uno tras otro, hasta convertir la vida en un completo calvario. Se hallan en el dilema “vivir o morir”, está esa parte que anhela conseguir algún motivo para seguir viviendo, pero también está aquella donde se hace cada vez más difícil controlar los deseos de terminar con todo mediante el suicidio. Perciben la muerte como el fin de sus problemas. 

Ciertamente me resulta muy complicado mencionar y explicar los motivos que están tras ese deseo, más aún si consideramos que pueden ser múltiples y distintos en cada uno de los casos, dependiendo de muchos factores. Podemos imaginar, escuchar, investigar y leer algunas cosas sobre ellos, pero solo aquellos que han sentido esta necesidad serán aptos para hablar con propiedad y decir qué pasa por su mente. 

Todos son libres de opinar, sin condenar ni enjuiciar a alguien que piensa o decide ejecutar tal acción. No tiene sentido colocarles la etiqueta de “cobarde” o “valiente”, los considero víctimas de las circunstancias, donde podrían influir el entorno social, grupo familiar, contexto político, alguna decisión errónea, o una mala jugada de su mente. 

En Venezuela, desde que tengo uso de razón, no conozco y tampoco he visto ninguna campaña, asociación u organismo encargado de prevenir el suicidio, todo lo contrario, es un tema tabú del que casi nadie o muy pocos hablan, pero indudablemente conduce a la reflexión. Aunque un informe sobre la prevención del suicidio publicado por la Organización Mundial de la Salud (2014) arrojó cifras que nos posiciona dentro de los países con tasas más bajas de suicidio, no deja de ser un tema alarmante, porque un número considerable de esas muertes pudieron haber sido evitadas (utilizando las herramientas de forma adecuada) pero nadie se preocupa y mucho menos se ocupa. 

Más allá de todo, comprendo a quienes pudiesen decir: "esto no es un tema novedoso" ¿nunca escuchaste de alguien que se lanzó en los rieles del Metro de Caracas? o ¿acaso nunca leíste en las noticias otros casos de suicidio? Pero lo verdaderamente inquietante es: ¿QUIÉN HACE ALGO PARA FRENAR ESTO? En mi país no existen políticas para prevenir este hecho. 

Para el año 2012 fueron registrados 788 suicidios en Venezuela; donde resulta evidente pensar que algunos (por no decir la mayoría) no recibieron la ayuda que requerían, la atención ni el apoyo. Investigando, descubrí que no todos manifiestan sus intenciones de forma explícita pero, generalmente envían señales o dejan mensajes que nos pueden ayudar a identificarlas. Aunque claro está, para comprender mejor esto, es necesario educarnos, ser instruidos.  

 Para ningún venezolano es secreto que este país enfrenta una situación difícil, que en lugar de mostrar mejorías, parece agravarse cada vez más. Pese a esto, algunos perdieron las esperanzas de una mejor calidad de vida y tomaron la decisión irreversible y lamentable de acabar con sus vidas.  

Entre los casos que se hicieron públicos: Carmen Sánchez, de 54 años de edad, quien empezó a sufrir de los nervios, y con la escasez de alimentos su estado de salud comenzó a empeorar. Manifestó su hermana: "Ella no soportó todo lo que estaba sufriendo, a veces no tenían qué comer". 

Tony Almarza, otro venezolano que decidió poner fin a su vida, segundos antes de hacerlo publicó un video donde manifestó: "Por muchas situaciones de la vida, primero este gobierno que nos va a matar de hambre y segundo la fachatez de la vida. Este es el mejor método quitarnos la vida..."

Los casos de Miguel Eduardo Parra Rodríguez, de 54 años de edad y Yolanda Sayago Méndez, de 63 años de edad: dos personas que decidieron terminar con su existencia en el Hospital Central de San Cristóbal al lanzarse desde el 9no piso, ambos ejecutaron este acto en fechas cercanas. Sufrían trastornos depresivos y la razón que expusieron algunos medios fue: "el no conseguir medicamentos para tratar su situación de salud". 

La vida del venezolano se hace cada vez más complicada de llevar, esta situación afecta con más prisa a las personas con estado de salud complicado, pero poco a poco se apodera de aquellas que mantienen buen estado de salud y las sumerge en un estado de desespero, angustia y estrés, se genera la aparición de enfermedades. El número de habitantes que consideran el hecho del suicidio como opción va en ascenso. 

En un video publicado por NTN24 una madre venezolana, desesperada por la falta de alimentos dijo: "Provoca suicidarse, esto da demasiada vergüenza (...) nos estamos muriendo y nadie hace nada. Con el poco dinero que cargo provoca comprar un veneno, envenenar a mis hijos y matarme yo".  

 



Es importante recordar que, mientras tengamos vida se podrán presentar innumerables oportunidades, quizás hoy las cosas no estén bien, pero el futuro nos dará las respuestas y soluciones que tanto anhelamos, no es preciso adelantarnos a los hechos, valoremos cada gesto, instante, minuto y segundo que la vida nos otorga, honren la posibilidad de vivir. Sonrían, sean agradecidos.

Aunque sea difícil, intenta ponerte en el lugar del otro, sé paciente, tolera, escucha, respeta y de ser posible ayuda, por ninguna razón intentes destruir a los demás. No pongas el suicidio como opción porque te quitas la posibilidad de hacer que las cosas mejoren, de tomar decisiones acertadas, de hacer nuevas cosas, de permitir que las circunstancias cambien... Habla, escucha y no reprimas lo que sientes. CREE EN TI, no te dejes vencer por tus miedos, por nada ni por nadie. 



Existen días que parecen ser peores que otros, pero esto es para reflexionar: "Siempre que voy por la calle me gusta saludar y sonreír a la gente, incluso si me miran raro o aunque no me regresen el saludo, es que he leído notas suicidas que dicen: si tan solo alguien me hubiese sonreído o hablado. Esto es lo que yo suelo hacer".

1 comentario:

  1. Flor, está muy bueno tu artículo, pero no tiene las referencias bibliográficas de donde sacaste la información, los casos que comentas deben ser referenciados. Tu trabajo merece 18 Pts.

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